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Le costaba respirar de la emoción. Cerró los ojos en un gran respiro, mordiéndose el labio inferior para no gritar. Casi lloraba, sus latidos estaban al mil. ¡Dios! Este siempre había sido su sueño. Viajar en un globo era lo que siempre había querido. Bueno, volar en general. Pero esto era lo más cerca de lo que llegaría una kacheek roja.

Se escabullo detrás de la carga, esperando impacientemente el momento en el que se elevara el globo. Sus manos le temblaban, y no estaba segura de sí era la emoción o el frío inusual de La Isla del Misterio. Froto las manos una contra la otra dándose cuenta de que, en efecto, era el frío.

Justo entonces algo se movió debajo de ella. Todo el frío de Neopia no puedo haber contenido la sonrisa que cubrió su rostro. Las mejillas se le sonrojaron como si se hallase en el Desierto Perdido. Los ojos se le llenaron de estrellas; ya había empezado es despegue. Oyó los gritos, las despedidas de último momento, la emoción en general de los neopets que se quedarían abajo. Sin poder contenerse corrió de su escondite para asomarse en un borde de la enorme canasta y mirar como se alejaba del piso. Se levanto a las puntas de los pies para poder ver mejor como los neopets se iban alejando lentamente, volviéndose pequeñas manchas en el panorama. El corazón casi se le sale del pecho. No podía creerlo; ¡estaba volando! ¡Volando!

Tan cautiva por el sentimiento no pudo escuchar los pasos que se dirigían hacia ella, ni noto la sombra que le cubría los ojos del sol, y con trabajos y entendió lo que pasaba cuando una voz se dirigió a ella.

La habían descubierto.

Se lleno de pánico al ver a la tripulación completa mirándola furtivamente. Volteo hacía ambos lados sin encontrar posibilidad de escape.

¡Había sido un plan estúpido! Estaba en un globo a quien sabe cuantos metros de altura, sin posibilidad de esconderse más allá de unos 9 metros. Pero por otro lado, ellos no parecía preocuparles su presencia mas que intrigarles. Solo…la miraban. Como si fuera un petpet perdido o algo parecido.

 

“Es tu primer viaje en globo, verdad.” Pregunto un Koruga ofreciéndole una mano para que se alejara del borde. “También amo ver el despegue. Pero se vuelve peligroso inclinarse al frente cuando estamos así de alto.”

Le regalo una sonrisa simpática  y el resto de la tripulación río en coro. Ella solo sonrió nerviosa, esperando su veredicto.

“Pero…dime,” Su sonrisa pareció perderse en cuanto volvió a hablar. “¿Qué vamos a hacer contigo?”

“No podemos detener el curso.” Le respondió un tonu azul. El Tonu era un neopet enorme y corpulento. Cuando se acercó a ella le devolvió el pavor y busco asilo detrás del koruga.

“¡No podemos tenerla aquí!” Interrumpió una ixi. “¡Sería demasiado riesgoso para ella y para la misión!”

Misión? Ella no sabía nada de una misión.

“No tenemos otra opción. Se quedara aquí…” El koruga volvió a abogar por ella. “Yo…” dijo con incertidumbre.  

“No tienes que prometer nada…” Continuo la ixi por el en un tono bajo y profundo, como una advertencia.

“No.” Respondió el cuarto miembro de la tripulación. “No tiene que hacerlo.” La zafara amarilla respondió, retando a la ixi. Fue entonces cuando una quita figura apareció con una voz resonante y áspera que dejo a la kacheek mas petrificada de lo que había hecho el tonu.

 
   
 
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